|
En España una
hermana da su testimonio :
Al dejar mi vida de trabajo,
he releido y contemplado a la luz del Evangelio, todos esos años
pasados al servicio de los diminudos mentales con su mundo de
trabajadores (compañeros de cansancio) técnicos,
patrones. Todo este mundo que me ha educado, que me ha hecho crecer
y descubrir el amor del Padre por nosotros.
Estar en medio de los
demas, trabajando codo a codo para mejorar nuestras condiciones
de trabajo para el beneficio de la calidad de vida de los deficientes.
Compartiendo con los amigos, alegrias, sufrimientos, rebeldias,
impotencia frente a las injusticias, viviendo momentos muy tensos,
pero teniendo siempre el deseo profondo de bienestar del residente.
Juntos hemos compartido, eso nos enseño a trabajar en equipo,
a descubrir los valores de ternura, esperanza, en todo depender
del otro, que nuestra vida cotidiana con ellos nos hacía
descubrir.
A veces la duda te toma
: "¿ Porque estás ahi ?" Esa vida monótona,
la impresión de no hacer nada, el cansancio ... Pero leyendo
todo eso después de tantos años, yo puedo decir
que esta presencia, este compartir de vida, vale la pena, eso
ha sido un don que me ha hecho testigo del Amor del Padre para
nosotros, poder decirlo con toda la vida, crear vínculos
de amistad.
En el momento de dejar
mis colegas, esto me ha permitido expresarles lo profundo de nuestra
vocación. Durante la cena de despedida, una amiga me dijo
: "Tu has reunido en una misma mesa (lo que nadie pudo hacer
hasta ahora) unas personas que no se hablaban. Nosotros hemos
sido capaces reirnos juntos."
|
|
Mes internacional de formación
en Madagascar,
en Chile una hermana da su testimonio :
Yo he sido invitada
a tomar un tiempo con el Señor después de
11 años de consagración al servicio de la
Iglesia y de los más pobres. Un tiempo de gracia
vivido en comunidad, diversas culturas, diversas lenguas,
pero todas con un mismo ideal, unidas por el mismo amor
a Jesucristo y formando la misma familia.
¿ Comó expresar en palabras lo que ha ido
pasando en el corazón durante
este mes ? ¡ Tanta fe, tanta alegria, tanto amor expresado
en gestos, en ánimo, en fraternidad !
Un tiempo de gracia, un tiempo de empaparse del amor de
Dios, de volver a la fuente de mí vocación,
volver a escuchar la voz seductora del Señor y dejarme
seducir por El.
Madagascar, pueblo amado por Díos, pueblo sencillo,
alegre, acogedor, con una vida dura, me ayudó a vivir
este tiempo, a reconocer el el saludo sonriente, en tantas
manifestaciones de acogida, de gratitud, el rostro amoroso
de Díos que sigue revelandose en los más sencillos.
Se puede decir que la oración de alabanza de Jesus
es para mí también hoy día :
" Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. "
Lc 10,23
Gracias al Consejo por haberme regalado este tiempo bendito.
Gracias a Díos y a todos los pobres que durante estos
11 años han sido mis maestros.
|
|